¡Qué triste es mi destino!

“- ¡No me acuerdo, estaba borracho!”
Por fin terminó el maldito lunes y aún siento un extraño vacÃo, talvez sea que fue DÃa del Padre y no tengo prole que se tenga que acordar de mà y tampoco me acordé de nadie porque, a diferencia de todos ustedes, yo nacà por generación espontánea.
Aunque, meditando profundamente, talvez no sea la fecha la que me deja esa sensación inexplicable, quizás sea otra cosa, sospecho que es el video de America Brass que acabo de ver, es tan triste y emotivo, lleno de desesperanza y pesimismo a la Maroyu pero con teclados neovilleros.
El video tiene efectos especiales estilo “Harry el Limonero”, osea de última de-generación, locaciones paradisiacas, vestuarios y peinados a la última moda europea y sobretodo un argumento que da para más, talvez un largometraje. Aunque no, no todo es perfecto, el final me pareció forzado e ilógico, en especial la parte cuando meten al guapo protagonista en la maletera del imponente bólido… ¿cuándo se ha visto tantos ladrones de autos juntos y que ninguno vaya armado?, ustedes háganse su opinión y si pueden, explÃquenme el significado del inesperado desenlace de America Brass “Qué triste es mi destino”, el musical:
Si después de tanto melodrama quieren algo aún más taciturno, casi como Los Iracundos, escuchen Xerces de Deftones. Buenas noches muchachos llenos de flatulencias y malos pensamientos.
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repugnancio, triste por su destino.
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[...] qué hice yo este viernes tan perfecto? nada, llorar solo en un rincón por mi triste destino, ahora estoy aquà con los ojos rojos, frente al monitor de mi pentium 3 (sÃ, es una pieza de [...]