Cosas de las que me Rrrrrrio de Janeiro
Como sabrá la gente que me conoce, mi desprecio por los autonombrados rrrrockeros bolivianos es solo superado por mi severa condición coprolálica y mi tendencia a expresarme con palabras rebuscadas para jugar a ser inteligente ante unos cuántos extraños. Ese desprecio que nombré al principio se convirtió en un licuado de compasión y verguenza ajena aderezada con un poco de incredulidad cuando me enteré que a un grupo de iluminados bolivian rrrrockers se les habÃa ocurrido, nada más y nada menos, hacer un “Festival Anti-Reggaeton” en la ciudad de La Paz, supuse -inocente de mÃ- que la aldeana idea no iba a tener mayor trascendencia, como un chiste mal contado destinado al olvido, pero ¡oh! sorpresa, Bolivia tenÃa que confirmarme nuevamente que, aparte de ser un lugar maravillosamente inusual. es el paÃs generoso donde lo imposible es posible, donde los terceros son primeros y la pelotudez se manifiesta en forma de festivales para adolescentes rrrockeros -rudos matacumbieros- y marchas de pañuelitos blancos.

El pequeño ser es el espÃritu rrrockero boliviano; enano mental, anticuado e inflado de purismo y egolatrÃa, tÃpico en púberes y vejetes que se comportan como tales.
El larguirucho es el espÃritu de las pajas mentales boli-rrrockeras; largo como la cuaresma, bajo la influencia de drogas y escuálido en argumentos.
Según fuentes -en estados alterados de la mente en ese momento- el evento atrajo a un número de jovenzuelos con criterio formado que iba por los 1500 (¿será?), dato que me hace suponer que entre tantos individuos se podÃa identificar ciertas especies de la fauna rrrockera boliviana:
1.- Los hijitos de papá… no nos hagamos a los cojudos, el rrrock es elitista por estas tierras y los vagos snobs con más dinero tendrán suficiente como para comprar insrumentos que sirvan para llenar sus largos momentos de ocio… digo “arte”. Desprecian todo lo “ch’ojchero” (léase, que huele a pueblo) y abren sus nalgas ante cualquier moda gringa que no tenga la más mÃnima relación con la realidad del paÃs para adoptarla y diferenciarse de los demás cholitos pobretones como yo.
2.- Los filósofos señoritos que escriben -en blogs… a veces en periódicos y revistas- sendas tesis (sin olvidar poemitas y relatos cursis/oscuros/onanistas) sobre cómo el rrrock es la epÃtome del arte y se lamentan de vivir en un paÃs ignorante de mierda donde su genio sin igual no es apreciado por los ch’ojcheros y posers. Defienden rabiosamente bandas mediocres nacionales -plagiadores de bandas argentinas normalmente- porque son sus amiguitos y sus bolufans son los únicos que leen sus bolublogs.
3 .- Los rrrrockeros de base, son la mayorÃa y conforman el grupo de choque conformado por llokallas e imillas headbangers-marihuaneros que asisten a absolutamente todos los remedos de conciertos a quebrarse las vértebras cervicales o a marcar su cuerpo con moretones en el “moshpit”.
“- Mi cuerpo está curtido por la adopción de realidades foráneas, matemos a Daddy Yankee ¡Hell yeah!”
Todas estas especies bolirrrockeras tienen en común la caracterÃstica de tragarse el cuento de que son los únicos seres pensantes, cultos, talentosos y guapos dentro el territorio boliviano. Tanta mentira junta les produjo un corto circuito en el cerebro y los llevó a organizar su Festival Anti-Reggaeton -protesta pacÃfica, según los hidrocefálicos- bajo ridÃculas premisas como:
- “El reggaeton denigra a la mujer”… dicen los supuestos activistas por los derechos de la mujer que, sin embargo, no se inmutan por las historias escabrosas sobre rockstars, groupies y excesos bizarros, o los videos llenos de bailarinas nudistas/starfuckers/estrellas del porno junto a melenudos guitarristas, ¡cuánta clase y apoyo a las reinvindicaciones femeninas!.
- “El reggaeton no es música”… dice el niño lleno de acné mientras alaba la profundidad de las letras de Lacrimosa, aunque no entiende un carajo de alemán.
- “El reggaeton es para cojudos”… sÃ, y el ser rrrrockero también, es más; cojudo el que lee.
- “No me gusta el reggeaton”… y a mà no me gusta la gente con dientes grandes pero no necesito reunir a una manada de ridÃculos en un “festival” como excusa para emborracharme o volar como un cometa, “protestar” por huevadas sin importancia en un espacio que nos pertenece a todos, no proponer nada y de paso autoelogiarme por ser un cojudo profundo dizque contestatario que solo critica nimiedades para infantes mentales (como yo, pero por lo menos lo admito cÃnicamente).
Esta paja mental se esta alargando demasiado, el malvado espÃritu me posee, asà que debo detenerme ipso facto, tanta mierda bolurrrockera me recordó una canción… no se por qué.
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repugnancio, perreando y tomando chicha de durazno en el cráneo de Syd Barrett.
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