
El paraÃso terrenal, según yo a los 13 años de edad.
Meditando un poco sobre la larga espera que tengo que sufrir hasta la salida de mi StarCraft 2 (sÃ, es mÃo, somos novios ¡no lo toquen!) me dà cuenta de que no sentÃa esa necesidad de perder valioso tiempo -que podrÃa utilizar en conquistar señoritas… o señoras también- desde esa época cuando empezaba a desarrollar cierta musculatura, una voz ligeramente más grave y una ingente cantidad de pelos púbicos, ahora que lo pienso no mucho ha cambiado. Si bien siempre me gustaron los videojuegos nunca llegué a ser un “jugón” o un “gamer” de abolengo, talvez fue la falta de dinero para estar a la vanguardia tecnológica del ocio o simplemente fue mi falta de habilidad y coordinación motora en mis torpes manos , supongo que fue para mejor… pero no pasa un dÃa sin que piense en cómo hubiera sido mi vida si la habrÃa dedicado a ese vicio propio de “nerds“.

Dimensión alterna donde soy un gamer flaco.
Estoy seguro que esa vida llena de glamour gamer tiene sus aspectos positivos, lo cierto es que quizá nunca sepa lo que se siente vivir al máximo como lo hacen muchos gamers (en especial los adictos a los MMORPG como World of Warcraft) … lo que sà sé es que ni en mis más oscuras etapas de soledad onanista llegué a caer tan bajo como el protagonista del siguiente video:
repugnancio, vicioso pero no tanto.