
Todos los superhéroes son gay, excepto El Justino.
Hoy desperté con un dolor de estómago bastante jodido, no puedo decir que fue por algo que comí porque ayer pasé mucha hambre por la flojera y el miedo de bajar en la oscura oscuridad de la noche nocturna a mi cocina embrujada, habitada por duendes vallunos y el fantasma de Melgarejo (o uno de tantos poseros que dicen serlo). Tal vez es la factura que me cobra mi aparato digestivo por tantos excesos alcohólicos a lo largo de mi corta vida que nublan mi visión, enredan mi lengua y me dificultan diferenciar la realidad de la fantasía. Abatido por el padecimiento pensé refugiarme en mi amada televisión que pudre y llena de mentiras mi frágil mente… ¡qué mierda había sido la programación de los sábados por la mañana!… yo no sabía, normalmente estoy en mi estado momificado/viaje místico/delirium tremens después de buscar la solución a mis problemas en el fondo de un vasito lleno de rica cervecita (Maroyu = Dios). Al hacer zapping por los canales locales y del cable, a modo de distraerme de los ruidos que hacían mis sucias tripas, me puse a calcular la cantidad de superhéroes con indumentarias… reñidas con la virilidad que había visto -y recordado- en esos pocos minutos de búsqueda de entretenimiento y el resultado fue más que obvio; los ficticios superhéroes son todo menos varoniles… así que no se hagan, acéptense de una vez.
Creo que todos coincidimos que un hombre en mallas de colores chillones, máscara que indica algún perverso fetiche con animales, adicto al gimnasio, que rechaza los avances de la clásica chica muerta por él en pos de continuar su doble vida donde “lucha” entre las sombras contra otros hombres musculosos/degenerados de manera recurrente NO ES exactamente la definición del mítico macho alfa. Una duda existencial que siempre ha puesto en jaque a mi cerebro es; ¿por qué carajos tienen que usar calzoncillos encima de sus mallas? ¿por qué los colores de envoltura de dulces en los uniformes?… ¿no podrían dibujarles directamente un buzito o un pantalón de tela con pinzas y una chompa de lana con figuras geométricas estilo profesor de física que me mandó a desquite en 3ro y 4to medio?… olviden la última, ese sería un villano, un villano gay, amargado de su patética vida y dominado por su esposa de paso (saludos Tirifilo
).
Nunca he estado muy metido en el submundo de los comics (más que Cuentos de Cuculis y alguna otra cosa maligna), supongo que existen obras bastante interesantes e inteligentes que te atrapan y bla bla bla… pero vamos, no por nada los fanboys comiqueros recalcitrantes son seres extraños, parias de la sociedad, entes de heterosexualidad puesta en duda por idolatrar a dibujitos de tipos fornidos usando lycra de todos los colores del arcoiris con super poderes mágicos utilizados para el bien de la humanidad… hasta los gordos perdedores que escribimos en este blog podemos burlarnos de ustedes comiqueros, ¡así de cagados están!.

Tom of Finland, la influencia directa de los dibujantes de superhéroes contemporáneos.
Estas cosas que escribo ya las saben -excepto lo de mi profesor de física- así que no veo razón para seguir haciéndoles perder el valioso tiempo que podrían invertir en su vida social de fin de semana repitiendo lo obvio (además porque sigo con hambre y me voy a preparar algo de comer) así que me despido con un video relacionado al tema de hoy. Va sobre la película de Spiderman, una nueva versión doblada al “gauchés” que con el título lo dice todo, con ustedes “El hombre que araña” (lenguaje explícito):
Y para no perder la costumbre musical, Sparta y la canción Breaking the broken:
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P.D.: ¿Fueron a hacer sus odecos el miércoles?… yo no pude porque tenía que “estudiar”, disculpen jóvenes guerreros de la banda ancha.
repugnancio, el que sólo lee Condorito y el Extra Solterazo.






















