El 3er artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

La declaración universal de los derechos humanos, en su tercer artículo ostenta:

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Ciertamente, es maravilloso, hermoso que todos los países del mundo organizados a través de la Asamblea General de la ONU hayan decidido firmar en conjunto una declaración universal en base a la declaración de los derechos del hombre que se firmara en Francia después de la Revolución. Conmovedor. Suena hasta lógico pensar que deba existir un compendio de derechos para todos por igual cuya validez es reconocida a nivel mundial en estos días en que la globalización llena casi a todos los confines del planeta. Si todos los países respetaran dicha declaración, ni siquiera digamos toda la declaración; simplemente el tercer artículo expuesto aquí, todas las personas tendrían con seguridad mejor calidad de vida sin diferencias tan abismales entre una y otra. Todo el planeta tierra estaría poblado por una amplia mayoría de seres humanos bien educados, bien alimentados y amparados por las leyes de sus respectivos países (no es más que una utopía, je).

Pero, lastimosamente, como dice aquella frase, del dicho al hecho hay mucho trecho. La realidad mundial es diametralmente opuesta. Las estadísticas de mortalidad infantil, de analfabetismo, de pobreza son desgarradoras; se me hace un nudo en la garganta al escribir estas líneas. En países como África los índices de pobreza son terribles, pueblos enteros que no tienen qué llevarse a la boca ni manera de invertir o trabajar para darse sustento. Hay una fotografía muy famosa Kevin Carter, ganador del premio pulitzer a la mejor fotografía. En la misma se ve a un niño hambriento y desnutrido esperando ya solo la muerte. ¿Dónde está la ONU y su declaración de los derechos humanos en escenas inhumanas como esa? El fotógrafo no pudo con su carga de conciencia y poco tiempo después de ser premiado se suicidó. La foto es completamente desgarradora por sí sola (imagino que ya la han visto antes), foto cuya herida se profundiza al pensar que en este mismo momento hay millones de niños muriendo de hambre lentamente, día a día, poco a poco. Y esto sin necesidad de remontarse a pensar en África, niños al borde de la inanición se pueden ver lugares que están a la vuelta de la esquina tales como el norte de Potosí, en las provincias y poblaciones de las afueras de Santa Cruz -llamada tierra de las oportunidades (?)-, también en las provincias de Cochabamba, ciudad donde los qhochalos citadinos tragamos sabrosos manjares hasta más no poder y con exhuberante orgullo gastronómico (me incluyo).

Niño hambriento y desnutrido esperando muerte
Para llorar de impotencia y dolor.

¿Dónde queda el derecho a la vida entonces?, ¿en una bonita intención utópica y de sólo discurso, talvez? No queda más que la impotencia de ver que países que son potencia mundial que estarían llamados a ser los que hagan respetar el derecho a la vida son los primeros en saquear a los pueblos (que para su mala suerte tienen recursos naturales) a tal punto que no dejan ni una sola migaja a los dueños de las riquezas dejándonos además sumidos en la más extrema pobreza (los diamantes en África, el petróleo en Irak, la minería en Bolivia). Es verdad que existen programas de alimentación de la UNICEF, pero está claro que estos no bastan y tampoco llegan a todos los confines del mundo donde hay hambre.
Sobre el derecho a la libertad, también queda en pura teoría y lindo propósito. Una vez más esa potencia mundial, el supuesto gendarme del mundo, es el primero en violar los derechos de libertad de las personas enviando prisioneros sin juicio penal alguno a su cárcel de máxima seguridad de Guantánamo, que para colmo está en territorio quitado a la fuerza al pueblo cubano. Guantánamo es el claro ejemplo de profanación de los derechos humanos en el mundo, y ningún país parece animarse a alzar la voz en contra de esta flagrante violación que data de hace ya más de medio siglo. Si bien existen activistas y grupos de personas que se han pronunciado numerosas veces en contra de esta cárcel y se han enviado inspectores de la ONU al lugar, nada concreto se ha conseguido.

De paseo simbólico
Guantánamo es una vergüenza para la humanidad

En cuanto a la seguridad, al menos en Bolivia, tampoco existe como tal. La policía ha demostrado ser muy eficaz, pero sólo cuando quiere. Célebre fue el caso del terrorista norteamericano Lestat Claudius puso bombas en numerosos hoteles de La Paz el año pasado, si bien hubo dos muertos, la policía logró evitar una catástrofe mayor desactivando todas las bombas y atrapando al autor en menos de una hora y media a pedido expreso de nuestro excelso Presidente. Mas esa es la excepción, un ciudadano de a pie sin influencias de ningún tipo difícilmente podrá recuperar las cosas que le hayan podido robar.

Y así como no hay seguridad a nivel local, tampoco lo hay a nivel internacional. Si los gendarmes del mundo deciden quedarse con los recursos naturales de un pueblo, bastará iniciar una campaña de desprestigio internacional de sus respectivos gobiernos para luego invadir con toda su tecnología de guerra, o, si no invadir, tumbarlos con golpe de estado con ayuda de la prensa local, como intentaron en vano hacer el 2002 con Chávez (claro que la prensa convencional NUNCA hablará de eso). Campañas de ataque mediático se dan contra Evo, contra Uribe, contra Chávez, contra Castro, contra Cuba, contra Mahmud Ahmadineyad e Irán, etc. Los muchos recursos naturales y la posibilidad de extraer mucho dinero del lugar… es el común denominador de los países del “eje del mal”.

Parra cerrar, un spot de radio con el que me topé gracias a Radioapasionados:

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Don Diego de Sarco, actualizando el c’hojchoblog a moco tendido, por la foto.

 

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2 Responses to El 3er artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

  1. Dixi says:

    Una interesante reflexión, la verdad como mencionas no hay seguridad en ninguna parte.
    Son muy tristes realidades , mas al saber que hay pocas personas concientes de la necesidad del cambio , pero ¿que tipo de cambio necesitamos? ¿moral, educativo, etico?¿cual de verdad es el que necesitamos, para no permitir estas cosas, para que estas cosas no sean solo una vergüenza para pocos, sino para todos ?

  2. Don Diego de Sarco says:

    El punto de inicio: Que se pueda dar educación básica a toda, pero toda la población. Como dijera don José Marti:
    “La educación es como un árbol: se siembra una semilla y se abre en muchas ramas. Sea la gratitud del pueblo que se educa árbol protector, en las tempestades y las lluvias, de los hombres que hoy les hacen tanto bien. Hombres recogerá quien siembre escuelas”.
    La gente sin educación alguna igual puede darse cuenta de las injusticias que pueda haber, así que el darles educación sería adicionalmente una catapulta imparable para entre todos exigir, obligar y si no tumbar a los llamados a construir una igualdad en sus respectivos pueblos, a hacerlo.

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