Es verdad que Bolivia es una –no sé si gigante, pues se limita a las clases medias y altas- esponja de alienación, lecho mayor del esnobismo total –reguetón, “tuneadores” de autos a lo pimp my ride, motoqueros hechos a los rudos, escritorsuchos (me incluyo, mas huelga citar ejemplos de los esnobs que abundan en nuestra sociedad
)- pero también es muy cierto que es un coloso país generador de danzas, cuna de genios autores de hermosas –o desgarradoras- letras y melodías, un gigante generador pueblo de cultura folklórica, aunque eso sí, cada vez más estilizada para el gusto citadino que rehuye de lo rural para no ser parte de él.
Cómo será de grandiosa la cultura de este país –sí, soy un chauvinista más de esos a los que se ridiculiza en este bolublog, y qué- llegando al punto en que otros países se roban nuestras hermosas danzas para mostrarlas al mundo como suyas propias (“nuestras danzas” (?), ¿o debería mejor decir de los indígenas quechuas, aymaras, guaraníes, etc. que tanto asquean a los clase medieros?).
Se sabe que durante la época de la conquista los tiranos trajeron mano de obra esclava desde el África; ingentes cantidades de negros directamente llevados al árido frío altiplánico: Su misión, reforzar los grupos de mitayos. Pero, obvio pues, los pobres negritos no estaban acostumbrados ni al frío ni a los peligros que entraña la extracción del mineral y morían cual pajaritos en una intempestiva noche de invierno. ¿Qué hacer con tal gentío de esclavos, cuyo traslado había costado cruzar el Atlántico?, ¿matarlos?, ¿dejarlos morir? Pues… llevarlos a un clima al cual sí estaran acostumbrados –Los Yungas, donde hasta hoy se pueden ver negros por doquier- no de vacaciones, no, no, sino mas bien a seguir trabajando como negros. Es este uno de los pocos casos –si no el único en el mundo- en que los negros –que donde van se imponen culturalmente manteniendo sus costumbres- se han inculturizado asumiendo, absorbiendo la cultura boliviana pero claro, dándole su propio matiz, es así como nace la saya afro – caporal; los esclavos negros representados en la saya, los capataces y mayordomos reflejados en los caporales. Durante lustros de lustros ambas danzas fueron una hasta que llegado un punto se dio una ruptura final entre ambas. Por tanto hoy la saya afroboliviana tiene ritmos africanos mezclados con la irresistible fuerza telúrica de los andes y, los caporales… látigo en mano, blancoides fachitos yanki-llokhallas.
Y después de toda esa aburrida perorata histórica sobre el origen de dicha danza… salen los peruanos a mostrar “su” danza caporal al mundo. Muchos son los argumentos mentirosos que dicen al respecto, frases que se caen por sí solas al ver sus pasos mal copiados, sus trajes toscos como ellos solos –una burda imitación de los esplendoros trajes bolivianos- y las aberrantes “innovaciones” con que quieren darle su propio toque a la danza robada, como en el video siguiente de la agrupación/fraternidad Brisas del Titicaca:
(Reconózcanse los temas de Tupay, de los K’jarkas, mal tocadas por un grupo venido a menos).
¿Qué demonios hace un caporal con la máscara de un Real Emperador Moreno? Seguramente no encontró otra cosa para taparse la cara a fin de evitar el escarnio público ante tan mal copiado baile. Esos pasos parecen una sátira o hasta un triste remedo de un orangután con disnea, no de un imponente caporal tal y como debería de ser. La Morenada ha tenido su origen en otro departamento de Bolivia y no tiene nada, pero nada que ver con la danza Caporal. Me dan arcadas de RRisas del Titicaca al ver dicho video, que por cierto es solo una pequeña muestra de los muchos jocosamente aberrantes que hay. Lo que sí me apena… son las enaguas de las caporalas ¡¡Si la magia secreta de esta danza es la exhibición de piel!! ¿Ni eso pueden copiar bien? (Ya que han tildado al blog de machista, no podía faltar el machismo sexista en esta entrada, no, NO
).
¿Cuándo llegará el día en que bolivianos de clase media asumamos lo folklórico no como algo de museo –o de circo- que se ve solo en entradas carnavalezcas sino como algo que somos nosotros como tal, cholos cuya ascendencia fue alguna vez hace siglos 100% creadora de dichas danzas? ¿Por qué ese repudio a lo que somos nosotros mismos, ese escupir al aire/espejo copiando horteras acentos foráneos mientras otros países hacen de las suyas con nuestras danzas? Acá llamamos “c’hojcho” a todo lo que tenga origen boliviano – Maroyu- mientras otros quedan maravillados con nuestra cultura.
Hace poco llegó una europea que me preguntaba qué cosas habría de mostrar –qué queríamos ver- de su país. “Las danzas típicas y recetas de comida de allá que me lo vas a cocinar acá
” le decía yo como buen qhochalo tragón mientras su cara palidecía:
- Es que… es que… no tenemos danzas típicas, tampoco comida propia, todo viene listo para microondas, pero… tengo pretzels, tomá
-.
(…)
Talvez es por eso y más que todo gringo o europeo que tiene la dicha de venir a este tercer mundista país queda maravillado con cosas tan simples como el que la gente te mire a los ojos y te dé un caluroso “hola, cómo estás”; claro, eso sólo a los gringos y congéneres de “casta”, que a los campesinos e indígenas en Fachabamba se los escupe, la cíclica historia de Malinche.
Otro caso de robo descarado es la Diablada. Por lo menos los chilenos tienen el decoro de ir a comprarse trajes a Oruro, dejando sendos dolarachos. La Diablada ha tenido su origen con la representación del tío de la mina, Supay, que al unirse con la Pachamama da lugar al mineral. Sólo si él quiere es que los mineros habrán de tener una buena jornada de extracción del mismo. Ya en la colonia los histéricos conquistadores lo satanizaron haciendo una analogía con el rey de los avernos, Satán, lo que ha llevado con el paso de los siglos a que la danza sea tal y como es, con arcángeles y china supays de por medio. ¿Tienen o saben al menos qué representa y quién es el tío de la mina? NO, pero ¡magia! Sí dicen tener la danza a la cual dio origen el Supay que no tienen.
Con respecto, otra vez, a los trajes, hay una paisana que se ha tomado la molestia de recopilar fotos de disfraces de una página web peruana y compararlos uno a uno con los excelsos trajes que hacen los artesanos, los mascareros, los bordadores, etc. en la capital del folklore boliviano, Oruro. Si tanta historia tienen sus dizque danzas, ¿por qué no tienen una tradición de creación y elaboración de trajes como hay en Oruro, donde el conocimiento y habilidad se pasan de padres a hijos, de maestros a aprendices? El video habla por sí solo:
Don Diego de Sarco, autollamado también Don Cholo de Cepa, subiendo videos a youtube como poseso.
The director’s cut: No hubiera notado lo de las sobrantes enaguas en las falsocaporalas de no haber visto después el paso de estas sensuales caporalas bolivianas (y no es que me esté justificando sino que es mi deber compartir y difundir este video
, lo pongo, aunque no ayuda mucho en mi deber pues igual nadie nos lee).
